¿Cuántas veces te han dicho que tienes que ser fuerte? ¿cuántas veces te han dicho que lo eres? ¿cuántas veces tú has pensado todo lo contrario de ti mismo?
Son varias las personas que me sorprenden cuando me llaman "fuerte". Es un adjetivo que he escuchado durante más de dos años, desde que empecé con todo esto del cáncer.
Al principio me sentaba muy mal. Sentía que "tenía" que demostrar mi (supuesta) fortaleza en el peor momento de mi vida y cuando menos ganas tenía de hacerlo. Sentía que eso era lo que se esperaba de mí, en el momento en que sólo me apetecía hacerme chiquitita y llorar.
Descubrí que esta es una de las muchas frases que nos dicen a los pacientes de cáncer las personas de nuestro alrededor, con toda su buena intención, pero que en vez de ayudarnos, nos producen todo lo contrario.
Lo que sí he detectado -por lo menos en mí- es que a medida que ha ido pasando el tiempo, esta típica frase de "tienes que ser fuerte" o "es que tú eres muy fuerte", me ha dejado de molestar. Creo que ya me he acostumbrado a ella o ya no le hago caso, no le doy la importancia que antes le daba.
En fin, que de tanto oír lo fuerte que era, me empecé a plantear por qué me lo decían, qué hago yo de diferente a otras personas. Empecé a analizar mis comportamientos ante las cosas negativas y llegué a una conclusión: yo trato de mantener mis pensamientos bajo control.
En la vida, al igual que cuando te enfrentas a un cáncer, hay muchas cosas que escapan de tu control, pero luego hay unas poquitas que no lo están y dentro de esas poquitas estas tú y tus pensamientos.
Hablando de mí, si yo puedo hacer algo respecto de algo, lo hago. Si resulta que es todo lo contrario, esto es, no hay nada que dependa de mí, simplemente no permito que mi mente se ponga a volar y me traiga todos los pensamientos negativos que se le puedan ocurrir que, con lo creativa que soy, te aseguro que imaginación no me falta.
Y, hablando de ti, que me estas leyendo, sé que estarás pensando que eso es muy difícil, que no se puede hacer, y bla, bla, bla. ¿A que sí? Pues, ¿sabes una cosa? A mí lo que me parece muy difícil es madrugar, para ir al gimnasio, levantar pesas durante dos horas al día, todos los días de la semana.
Y, ¿sabes qué? Conseguí hacerlo, pero si me hubiera quedado en mis pensamientos iniciales, ni siquiera lo hubiera intentado.
Y es lo mismo que te puede pasar a ti si sólo te quedas con la idea de que controlar tus pensamientos es demasiado difícil y no vas a ser capaz de hacerlo.
Lo anterior es lo que yo resumo en una frase: tomar decisiones. Y madrugar para ir al gimnasio es cuestión de tomar una decisión, repetida, todos los días (a pesar de la vocecilla interna que te dice que se está muy bien en la cama). Controlar tus pensamientos también es una decisión repetida todos los días de decirle a tu mente ¡para! cuando estás empezando a ser demasiado negativo con algo (por ejemplo).
En ambos casos, la práctica hace al maestro y repetir esa decisión de hacer algo es lo que da la Maestría.
Tengo una amiga que es psicóloga y en una ocasión, hace años, me dijo que la mayoría de pacientes que ella trataba eran personas que no sabían tomar decisiones y que uno de sus trabajos con ellas era enseñarles a hacerlo.
Me resultó muy curioso, y ahora traigo a mi mente esta conversación y la frase que oigo sin cesar, y me planteo: ¿la sociedad llama "fuerte" al que toma decisiones?
¿Qué opinas tú?
Un fuerte abrazo❤️❤️
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¡Muchas gracias!
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Raquel Aldavero